jueves, 19 de febrero de 2015
Así es.
Nadie dijo que fuese fácil y es por eso que decidí luchar por ti y no diré hasta el final porque este no existe si no es bonito y bueno. Todavía estamos a mitad de camino, tenemos sed uno del otro, de vez en cuando, es algo así como que empezamos a sentir que nos necesitamos pero no buscamos nada serio, suena demasiado formal para dos almas libres como las nuestras. Caen las noches y a veces nos hacemos un solo cuerpo y otras, simplemente decidimos no encontrarnos, ni siquiera buscarnos, se trataría de algo estable y es de lo que huimos. Somos jóvenes soñadores pero no arriesgamos, no vaya a ser que se nos adelante el destino por, sin querer pero queriendo, buscarlo. Pero tú juegas tu estrategia, me hablas y me olvidas y dejas que yo te busque. Y yo lo hago. Lo hago porque quiero hacerte creer que pienso como tu, que no quiero caer en la droga del amor cuando sé perfectamente que ya somos dos adictos, que esnifamos cada parte de nuestra piel cuando nos cruzamos, que nos fumamos las distancias a cada momento que necesitamos vernos, que en cada calada suspiramos porque volvemos a estar lejos. Pero yo juego mi estrategia y te hago creer que eres un simple cigarro que consumo hoy y que puedo dejar mañana, que tu fumas rubio y yo negro, yo blando y tu lo contrario pero somos dos almas que precisan mutuamente del humo de la presencia de la otra para poder seguir respirando o, al menos, encontrar una motivación para ello. No eres nada para mi, simplemente mi marca de tabaco favorito, puedo aprovecharte hoy y dejarte mañana, pero me gusta encenderte y que me quemes aunque eso nos haga daño, pero no habría forma más bonita de desaparecer que esfumándome en una de tus caladas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario