viernes, 9 de mayo de 2014
Por quererte
Que fuiste un capullo, lo sabes y lo sé; que me hiciste daño,
también; pero por mucho que lo piense no puedo cambiar de opinión. Todo el
mundo dice que lo volverás a hacer, que no será la última vez y que hay cosas
que es mejor dejar pasar. Tú me dices que me quieres, que lo sientes y que jamás
volverás a hacerme daño. Por increíble que parezca después de todas las lágrimas
que me has hecho tragar, después de todo el dolor que me has hecho sentir, en ningún
momento he dejado de quererte. Algunos dicen que soy demasiado buena, que tengo
que hacerme valer; pero solo pensar en no volver a ver tu carita de recién
levantado, y esa sonrisa tonta que pones cuando te llamo imbécil, los ojos se
me vuelven a inundar. Ellos no entienden que te necesito. Y es que me has
ganado poquito a poco, lo has llenado todo: a veces de la alegría más estúpida
y otras veces de la tristeza más profunda. Puede que me arrepienta o puede que
sea la mejor decisión de mi vida, pero si estar a tu lado significa seguir
sonriendo como una idiota quiero pintarme esa sonrisa con permanente.
Tú, mi alegría
Risas, besos, caricias, abrazos... gestos sencillos que llenan cada
segundo a tu lado. Porque cada vez que te miro, cada vez que escucho tu
voz, se me pinta una sonrisa en la cara y me entran ganas de gritar.
Estar junto a ti hace que todo lo demás deje de importar, las cosas
pierden su sentido si no tienen que ver contigo. Besarte es como
inyectarme alegrías en vena, como beber felicidad. Tu pones en mi vida
esa dosis de locura que todos necesitamos. Cuando me miras siento que
todo es perfecto, que nada puede salir mal.
Porque llorar es de valientes
Todos para arriba. Todos para abajo. Todos sí. Todos no. Nada especial,
todos iguales. Vivimos un mundo en el que salirse de lo normal es malo.
Nada puede ser distinto, y la verdad es que nada tiene sentido. Te dejas
arrastrar por todos, por miedo a un par de insultos dichos por
un imbécil que no tiene otra cosa que hacer, te arriesgas a ser el
"pipa" el "rarito" pero, ¿y qué? Que más dará yo soy como soy, y si me
quiero reír pues me rió. Es odiosamente injusto tener
que sonreír cuando lo único que quieres hacer es llorar, deshacerte en
un mar de sollozos y quitarte un rato esa asquerosa máscara de falsa
alegría que llevas siempre. Todos necesitamos respirar, expresar lo que
sentimos de una manera o de otra. Cada uno hará lo que necesite hacer,
pero ¿quien narices eres tú para decirme qué está bien y qué está mal?
Quiero romper esos tópicos que dicen que para ser feliz hay
que sonreír todo el rato. ¿A quien quieres engañar? Todos tenemos que
pasar por algún mal momento, y la solución no está en sonreír. La
solución es llorar, gritar, reír, saltar... La solución es dejarte
llevar, expresar lo que sientes sin miedo al que dirán, y
solo después podrás sonreír. Porque no se trata de sonreír porque si,
se trata de sonreír porque de verdad quieres hacerlo, porque de verdad
eres feliz y porque de verdad lo sientes. Porque llorar es de valientes.
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