Se para el tiempo. Se regulan las relaciones humanas que tanto caos
emocional siguen provocando. Saltan los tabiques de cualquier corazón al
ver que todo puede desaparecer y perderse en el aire. Se abren las
puertas del dolor, y lamentablemente se acumula más fácilmente que la
felicidad.
No se trata de encontrar la salida, ahora. Sólo hay
que quedarse en el laberinto. Asumirlo. Aceptar los rincones, los
caminos oscuros, las paredes altísimas, aprender de memoria todos esos
rincones, y atreverte a pisarlos solo.
Respirar las dudas y la desubicación. Tragarte todas las preguntas
porque en realidad ¿de qué te sirven, si en el fondo te dan tanto miedo
las respuestas? Aprovechar los callejones para descansar, sentarte en el
suelo con la espalda apoyada en el muro y mirar hacia arriba. Que todos
los laberintos tienen cielo, y algunos, incluso, tienen terrazas desde
donde se puede ver un trozo de mar, un sinfín de infinitos.
No se trata de imaginar finales, sino de construir principios. No se
trata de hipotecar el presente con tu pasado. Se trata, sencillamente,
de seguir soñando despierto.
domingo, 11 de enero de 2015
Te quiero a ti (Jon Salinas)
Ha empezado. Hemos empezado. Ya no hay marcha atrás. Ya puedes
guardar en el cajón todas las promesas rotas y concentrarte en fabricar
las nuevas, que el tiempo se te escurre de las manos.
Ya puedes seguir construyendo expectativas para seguir poniendo a prueba esa fuerza de voluntad que algunos creen indestructible, pero que, a veces, un ligero golpe de viento, rompe a pedazos. Ya puedes ponerle buena cara al mal tiempo aunque mil tormentas azoten tu corazón. Sigue poniéndote a prueba. Sigue resguardándote ante el miedo a exponerte. Sigue maquillándote cada sonrisa aunque el hielo penetre cada poro de tu rostro. Es momento de creer que este 2015 será mejor que el anterior, y el anterior, y el de hace un siglo. Quizás porque no nos queda otra, quizás porque por debajo de la esperanza solo hay polvo.
Ya puedes seguir construyendo expectativas para seguir poniendo a prueba esa fuerza de voluntad que algunos creen indestructible, pero que, a veces, un ligero golpe de viento, rompe a pedazos. Ya puedes ponerle buena cara al mal tiempo aunque mil tormentas azoten tu corazón. Sigue poniéndote a prueba. Sigue resguardándote ante el miedo a exponerte. Sigue maquillándote cada sonrisa aunque el hielo penetre cada poro de tu rostro. Es momento de creer que este 2015 será mejor que el anterior, y el anterior, y el de hace un siglo. Quizás porque no nos queda otra, quizás porque por debajo de la esperanza solo hay polvo.
Qué quieres que te diga, permítele un descanso a tu consciente, deja
por un segundo de machacar tu mente, dedícate a fluir, como si todo lo
que te condiciona y acribilla en este callejón oscuro se fundiera con el
calor de todos los pequeños momentos de felicidad, porque solo así,
solo así, llegaran.
Qué quieres que te diga, yo te quiero ti, con o sin todo lo que podrías llegar a ser, con o sin todo lo que te propongas alcanzar o abandonar, con o sin todo lo que te encadena a tu pasado. Te quiero a ti, a tu preciada esencia, a tu querida imperfección.
Qué quieres que te grite, los pequeños momentos de felicidad eclipsan cualquier adversidad. Y en esto, no hay años que valgan.
Qué quieres que te diga, yo te quiero ti, con o sin todo lo que podrías llegar a ser, con o sin todo lo que te propongas alcanzar o abandonar, con o sin todo lo que te encadena a tu pasado. Te quiero a ti, a tu preciada esencia, a tu querida imperfección.
Qué quieres que te grite, los pequeños momentos de felicidad eclipsan cualquier adversidad. Y en esto, no hay años que valgan.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)