Ya puedes seguir construyendo expectativas para seguir poniendo a prueba esa fuerza de voluntad que algunos creen indestructible, pero que, a veces, un ligero golpe de viento, rompe a pedazos. Ya puedes ponerle buena cara al mal tiempo aunque mil tormentas azoten tu corazón. Sigue poniéndote a prueba. Sigue resguardándote ante el miedo a exponerte. Sigue maquillándote cada sonrisa aunque el hielo penetre cada poro de tu rostro. Es momento de creer que este 2015 será mejor que el anterior, y el anterior, y el de hace un siglo. Quizás porque no nos queda otra, quizás porque por debajo de la esperanza solo hay polvo.
Qué quieres que te diga, permítele un descanso a tu consciente, deja
por un segundo de machacar tu mente, dedícate a fluir, como si todo lo
que te condiciona y acribilla en este callejón oscuro se fundiera con el
calor de todos los pequeños momentos de felicidad, porque solo así,
solo así, llegaran.
Qué quieres que te diga, yo te quiero ti, con o sin todo lo que podrías llegar a ser, con o sin todo lo que te propongas alcanzar o abandonar, con o sin todo lo que te encadena a tu pasado. Te quiero a ti, a tu preciada esencia, a tu querida imperfección.
Qué quieres que te grite, los pequeños momentos de felicidad eclipsan cualquier adversidad. Y en esto, no hay años que valgan.
Qué quieres que te diga, yo te quiero ti, con o sin todo lo que podrías llegar a ser, con o sin todo lo que te propongas alcanzar o abandonar, con o sin todo lo que te encadena a tu pasado. Te quiero a ti, a tu preciada esencia, a tu querida imperfección.
Qué quieres que te grite, los pequeños momentos de felicidad eclipsan cualquier adversidad. Y en esto, no hay años que valgan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario