Despertarte por la mañana y saber que ya no te saludará al levantarte, ni
dará vueltas a tu alrededor para recibir esa muestra de cariño tuya. Sabes que
ya nunca más lo hará, sí la echas de menos pero, ¿qué puedes hacer? Nada,
simplemente nada, solo afrontarlo y seguir con la cabeza alta. Recordarla de la
mejor manera posible, recordar cada momento pasado a su lado, cada trastada,...
recordar todos los momentos pasados juntos. Sí era muy pequeña pero, la vida es
injusta y no podemos hacer nada para cambiar el destino que nos tiene
preparado.
Su color canela, sus ojitos, su cara pícara, su alegría, su vitalidad,
simplemente todo hoy se ha marchado de tu lado, pero debes saber que allí donde
este, estará bien. Ya no sufrirá más y todo lo dejado aquí son simples alegrías
guardadas en bonitos recuerdos.
Yo no puedo opinar de ella, nunca la llegué a conocer pero, por tus palabras
y tus ojos iluminados al hablar de ella debería de ser la mejor compañía en un
día gris.
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