Unas horas después llamó a sus amigas para preguntarles
donde estaban para encontrarse con ellas, estaban bastante lejos. Lara no sabía
cómo ir exactamente asique decidió preguntar a una señora mayor que pasaba por
allí, le dijo que tendría que coger el autobús que se encontraba allí mismo.
Así lo hizo, tomó el autobús y se sentó en el asiento que quedaba libre al lado
de un chico moreno de ojos azules. Cogió su mochila y sacó un plano para ver
donde se encontraban exactamente sus amigas. Pero se encontraba tan sumamente
perdida que el chico se lo noto en la cara.
-¿Te echo una mano?- Preguntó.
- ¡Oh! Sí por favor.- Dijo Lara.
-¿A dónde te diriges?- Le preguntó el chico amablemente.
- Me dirijo al centro, pero no sé cuando me tengo que
bajar- Contestó la chica angustiada.
- Tranquila mujer, mira- señaló el mapa- ¿ves este punto rojo?, es el
centro de Sevilla. Allí te tienes que bajar.
- ¿Y cómo sé que he llegado hasta ese punto rojo?
- ¿Ves ese cartel que hay en la salida del
autobús?-señaló con el dedo hacia la puerta- cambia según en la parada que te
encuentres y cuando llegues al punto rojo podrá Centro Ciudad.
- Muchas gracias, entonces ya me queda poco.- cerro el
mapa y lo guardó en la mochila.
Entre ellos se hizo un silencio bastante incomodo. El
chico la miro.
- Perdona, ¿Cómo te llamas?- Preguntó el chico
tímidamente.
- Lara, ¿y tú?- Contestó sonrojada.
- Marco – Contestó- Por lo que veo no eres de Sevilla,
¿no?
- Que va. Soy de Madrid, he venido a pasar unos días con
mis amigas con las que he quedado en el centro ahora- Contestó esbozando una
sonrisa.
- Bueno creo que esta es tu parada- Contestó Marco un
poco triste.
- Es cierto, pero me da pena despedirme así de ti con lo
que me has ayudado.- dijo Lara- ¿Te parece que quedemos un día? Yo me marcho
dentro de tres días. Toma mi número. Le dio un papel y se bajo del autobús.
Marco no puedo evitar sonreír, ya que por muy poco que
conociera a Lara, le parecía una chica muy especial.
Pasaron dos días desde que Marco había visto a Lara en el
autobús y no sabía nada de ella. Le daba apuro llamarla ya que a lo mejor ella
pensaba mal de él. Pero necesitaba demasiado saber de ella. Finalmente se
atrevió y le mando un mensaje:
- Hola soy Marco, el del autobús del otro día. Espero que
te este gustando Sevilla y que estés disfrutando con tus amigas. Un saludo.
Marco no se separaba del móvil ni un segundo esperando
una respuesta. Pasaban las horas y él se impacientaba esperando esa respuesta
que no llegaba. Pasada tres horas recibió su ansiado mensaje.
- Hola soy Lara. Lo siento por tardar en contestar, pero
estaba llegando a casa y tenía en móvil en la mochila. Me ha encantado Sevilla
y he disfrutado muchísimo con ellas. Un beso.
Al recibir el mensaje, Marco se quedo muy extrañado.
¿Llegando a casa?, ¿me ha encantado?, ¿he disfrutado?, ¿a caso se ha marchado?
Se le llenó la cabeza de preguntas y dudas. Necesitaba contestar y salir de
aquella duda tan angustiosa.
- No pasa nada, tranquila. ¿Llegando a casa?, ¿ya te has
marchado de Sevilla?
La contestación no tardo en llegar.
- Sí, ya estoy en Madrid. Lo siento por no avisarte que
me marchaba antes, pero no tenía tu número y tú no me has mandado un mensaje
hasta ahora. Me marche al día siguiente de verte, ya que tenía que pasarme por
Córdoba a ver a unos tíos. Lo siento.
Marco se quedó blanco al ver aquella contestación. ¡Se
había marchado! ¡La chica que para él era especial, se había marchado! No se lo
podía creer. No sabía que contestar a aquel mensaje ya que no quería que sonara
borde ni muy pegajoso de “estoy enamorado hasta los huesos de ti y eso que no
te conozco de nada”. Se decidió.
- Me hubiera gustado volver a verte y conocerte un poco
más, pero bueno no pudo ser. A ver si vienes pronto o voy yo a Madrid y
coincidimos otra vez.
A Marco le parecía un mensaje un poco desesperado de
“necesito verte”, “quedar contigo” o algo así. La respuesta no tardo ni cinco
minutos en llegar. Se quedó muy extrañado.
- A mí también, me pareciste un chico encantador ya que
me ayudaste sin conocerme de nada. Me encantaría volver a verte. Un beso.
Sonrío y se puso muy rojo. Marco quería verla ahora más
que nunca y se estaba dando cuenta de que se estaba enamorando sin conocerla de
nada. Justo en ese momento recibió otro mensaje.
- En tres meses vuelvo a Sevilla a ver a mis tíos. ¿Te
parece bien que nos veamos?
Marco casi se pone a gritar de la alegría que le
entró al recibir aquella noticia. ¿Qué
si le apetecía verla? No se podía ni imaginar las ganas que tenía de verla, se
decía a sí mismo. Ya no pudo aguantar más la emoción y sus ganas de verla, y se
le escaparon algunas palabras cariñosas.
- ¿Qué si me apetece verte? Tengo muchísimas ganas de
verte. Me encanta recibir esta noticia, ahora no podre dormir en tres meses.
Marco se había enamorado completamente de Lara y en ese
mensaje lo demostraba todo. Se puso muy nervioso al pensar como reaccionaria
ella a su sinceridad en aquel mensaje.
-¡Oh! Creo que exageras un poco, pero yo también estoy
deseando verte.
Marco se alegro un montón al ver que Lara no se lo había
tomado mal. Pero entre mensaje y mensaje eran las diez de la noche y la madre
de Marco lo llamaba para cenar.
- Bueno preciosa, mi madre me llama para cenar. Ya
hablamos otro día y que sepas que estoy deseando que pasen estos tres meses lo
más rápido posible para poder volver a verte.
Marco, en este último mensaje demostró que se había
enamorado completamente de Lara y eso que no la conocía de nada. Lara aunque no
lo demostraba tanto a través de los mensajes también se había enamorado de
Marco.
Ambos soñaban día y noche con esos tres meses tan eternos
para que se pasaran lo más rápido posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario