Tal vez tu eres la razón por la que las puertas no se abren, así que
podrías abrir una que te lleve por el camino perfecto. Como un rayo, tu
corazón explotará de alegria. Y cuando llegue el momento, te darás
cuenta de que sólo debes encender la luz y dejar que brille, aunque te lleve tiempo conseguirlo.
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