lunes, 2 de diciembre de 2013
¿Lo recuerdas?
Días en los que estás feliz, rodeado de tu familia, de tus amigos,
compartiendo sonrisas, nada de lágrimas y mucho menos, nada de
sufrimientos. Esos días en los que te sientes a gusto, crees que la
rueda gira de manera perfecta, que no hay baches con los que tropezar,
que no hay acantilados por los que caer, que las nubes no te impenden
ver el fabuloso cielo azul, que los pájaros hoy afinan más que nunca sus
bellos cantos, que las flores sacan sus pétalos más hermosos, que las
abejas llevan la alegría de flor en flor, que los perros y los gatos ya
no son enemigos, que ahora son más que amigos. Aquellos días en los que
todo iba tan natural, que no existía la maldad, que el sol brillaba con
más fuerza. ¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas de esos días? Qué recuerdos.
Extraños sentimientos
Ese extraño sentimiento cuando extrañas a alguien del
pasado, ese extraño sentimiento al ver las antiguas fotos, al ver cada rincón
donde os escondíais, al pensar en aquellos recuerdos, al leer los millones de
mensajes de altas horas de la madrugada, aquellos mensajes que conseguían
quitarte el sueño y te hacían quedarte despierto hasta la madrugada. Ese
extraño sentimiento al ver que todo ha cambiado. Cuando antes reías, veías esa
larga sonrisa sobre su rostro, bajo esos preciosos ojos azules que invadían tu
mirada… pero ahora, simplemente ya no ves nada, parece que una barrera ha
impedido que vuelvas a mirarle y a poder tocarle.
Aún recuerdo aquel tacto suave que recorría la espalda, o aquellos abrazos por la espalda que al girar el cuello, sonrías al ver que era él.
Aún recuerdo aquel tacto suave que recorría la espalda, o aquellos abrazos por la espalda que al girar el cuello, sonrías al ver que era él.
Quizás sea duro recordar el pasado como algo que simplemente
pasó. Pero más duro es tener que soportar vivir tu presente de distinta manera
que tiempo atrás solamente por haber cometido varios errores en la vida que por
orgullo o por mil motivos más, no has sabido rectificar.
No debía de haber recordado todo esto, pero… ¿y qué? Sé que
duele ver como poco a poco el mundo gira y a veces nos toca estar boca abajo,
pero a pesar de eso debemos saber esperar, y tener la esperanza de que volverá
a girar, que levantaremos la cara y digamos a ese mundo “OLE YO, QUE HE VENIDO
A DEMOSTRAROS QUE A PESAR DE LAS CAÍDAS, A PESAR DE LOS LLANTOS, DE TODOS LOS
GOLPES, SIGO AVANZANDO CON O SIN LAS PERSONAS QUE EN UN PASADO ME APOYARON.”
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